
Los episcopales haitianos ahora enfrentan luchas y contemplan su futuro
'La iglesia es el pueblo', dice el obispo
[Episcopal News Service] Aunque hoy no hubiera ni una sola iglesia episcopal en pie en Puerto Príncipe, la falta de techo y paredes no significaría que la iglesia en la capital haitiana ha muerto.El 4 de febrero, en una entrevista con el ENS, el obispo de la Diócesis Episcopal de Haití Jean Zaché Duracin dijo que "como la diócesis más grande de la Iglesia Episcopal hasta ahora, estamos físicamente destruidos, pero la iglesia permanece, porque la iglesia es el pueblo. Aunque hayamos perdido los edificios, el pueblo continúa reuniéndose: las comunidades persisten."
Duracin hizo declaraciones al ENS hablando en inglés y francés y describió la vida en Haití y la obra de la diócesis cuidando a los sobrevivientes del terremoto de magnitud 7.0 que azotó a los suburbios de Puerto Príncipe en horas de la tarde del 12 de enero.
El terremoto dejó aproximadamente 200,000 muertos y dejó sin hogares a cientos de miles de personas. Aproximadamente un tercio de los casi 9 millones habitantes de Haití vivían en su capital, Puerto Príncipe.
La Iglesia Episcopal de Haití, conocida localmente como L'Eglise Episcopale d'Haiti está atendiendo a unos 25,000 haitianos ubicados en 29 campamentos provisorios. Desde el terremoto muchas personas han salido de la capital y se han dirigido al interior del país. Mientras que el éxodo eventualmente pueda mejorar la economía local y la capacidad de autosustentarse, el influjo estaría rebasando los escasos recursos de las comunidades rurales.
Duracin dijo que la mayoría de los edificios de la Iglesia Episcopal – escuelas, iglesias y el convento de las Hermanas de Santa Margarita – en Puerto Príncipe "han desaparecido" pero que "en cada domingo tenemos cultos, incluso en la Catedral (…) todo se ha perdido (…) pero tenemos comunidades vivas." Por ejemplo, dijo el obispo, un grupo se reúne detrás de las ruinas de la Catedral de la Santa Trinidad "para continuar orando y recibiendo la Santa Comunión."
"A pesar de todo lo acaecido en Haití – lo sucedido en Puerto Príncipe – la iglesia permanece viva y fuerte," dijo Duracin, sirviéndose de Margareth Crosnier de Bellaistre, directora de administración de inversiones y operaciones bancarias como su intérprete.
"Contemplamos el futuro y tenemos esperanzas: somos optimistas sobre el futuro," dijo Duracin. "Invitamos a nuestros hermanos y hermanas en la Iglesia Episcopal y en la Comunión Anglicana para ayudarnos a reconstruir la iglesia."
Sin embargo, Duracin advirtió que la diócesis todavía no está lista para recibir a voluntarios. Él dijo que comprende que a la mayoría de la gente le gustaría ir a Haití para trabajar y ayudar, pero que "por ahora la iglesia no está en condiciones de recibir a visitantes."
Todos, incluyéndose a sí mismo, duermen al aire libre. Incluso en los pocos hoteles que todavía quedan en pie, los huéspedes deben dormir afuera por temor a réplicas y a las mismas condiciones en que se encuentran estos edificios.
Por lo tanto, por ahora, la mejor forma en que los episcopales pueden ayudar a la diócesis es contribuir al Episcopal Relief and Development (ERD).
"Estamos agradecidos al ERD. Verdaderamente nos están ayudando," dijo Duracin. "Ellos se hicieron presentes. Comenzaron a trabajar con nosotros en esta emergencia, pero ahora tenemos que comenzar a pensar en el futuro."
Desde poco después del terremoto, Katie Mears, administradora del programa de defensa civil de los Estados Unidos y Kirsten Muth, directora senior de programa para el ERD han estado trabajando desde el Centro Episcopal de Nueva York y desde la República Dominica, la nación hermana que comparte con Haití la isla La Española. Ellas han estado ayudando a la Diócesis Episcopal de la República Dominicana en sus tareas de prestar asistencia a sus vecinos occidentales y a la propia diócesis haitiana.
"Es muy difícil para nosotros planificar para el futuro porque tenemos muchas personas heridas y nosotros tenemos que cuidarlas," dijo Duracin. "Muchísimos han muerto y muchísimos no tienen hogares de manera que los estamos cuidando y viendo cómo podemos hacer para que reciban tiendas de campaña. En Haití tenemos muchas necesidades."
Duracin ha comenzado a orientar parte del impulse diocesano hacia el futuro. Él nombró a una comisión especial de 15 miembros para ayudarle en la respuesta. La comisión incluye a clérigos, laicos y a una de las Hermanas de Santa Margarita, es decir "gente que es representativa de toda la diócesis."
Uno de los subcomités de esta comisión está considerando específicamente la reconstrucción de los edificios, aclaró Duracin quien dijo: "Tenemos que esperar antes de la reconstrucción porque me imagino que tenemos que revisar el tipo de construcción ahora necesaria en Haití."
Mientras tanto, muchas personas, incluyendo a Duracin, viven en tiendas de campaña o refugios precarios. El obispo dijo que él reparte el tiempo entre el campamento ubicado en las cercanías del Colegio San Pedro, una escuela destruida por el terremoto y un cuarto en las oficinas diocesanas. El edificio que la alojaba las oficinas diocesanas es el único edificio de la Iglesia Episcopal en Puerto Príncipe que ha sobrevivido relativamente bien al terremoto, explicó Duracin.
A la noche, él duerme en una carpa en el jardín de una casa que hasta antes del terremoto estaba siendo construida para la familia Duracin en Petionville, un suburbio de Puerto Príncipe. Durante el terremoto la casa se vino abajo atrapando e hiriendo a su esposa Marie-Edithe.
Después de un par de días de terremoto, el Rev. Kesner Ajax, director del Instituto Diocesano de Tecnología y Comercio "Obispo Tharp" (BTI) en Les Cayes, logró transportar a la esposa de Duracin, sus hijos y a dos empleados diocesanos a Zanmi Lasante, el hospital de la organización "Partners in Health" en Cange, una planicie central fuera de la capital haitiana.
La Sra. Duracin, cuya pierna recibió serias heridas, después fue transferida al barco hospital de la marina de los Estados Unidos USNS Comfort. La Rev. Lauren Stanley, una misionera episcopal en Haití y actualmente persona de contacto de Duracin en los Estados Unidos dijo al ENS que el obispo sufragáneo para ministerios federales George Packard y otras personas están ayudando para que el obispo y su esposa se puedan enviar mensajes. Un capellán de la Iglesia Luterana en América, el Capitán de Fragata David Oravec ha estado visitando a la Sra. Duracin en el barco hospital.
Duracin declaró al ENS que "en Haití la situación es muy precaria. Si alguien hoy permanece vivo en Haití, es un milagro."
"Yo quisiera que toda la iglesia sepa que estamos en una situación muy, muy difícil," dijo Duracin, indicando que algunos rescatistas le han dicho que ellos no han visto tanta devastación y una tarea de rescate tan complicada desde el tsunami que arrasó el sudeste asiático en el 2004.
Para hacer una donación al Episcopal Relief & Development (ERD) visite http://www.er-d.org/donate-select.php; llame al ERD al 1-800-334-7626 ext. 5129, o envíe su donación al Episcopal Relief & Development, PO Box 7058, Merrifield, VA 22116-7058. Por favor marque "Haiti Fund" en la línea "Memo" de sus cheques.




